“Aquí el maestro dejó caer su pluma”, habría dicho el director Arturo Toscanini al detener abruptamente la orquesta en el estreno de Turandot el 25 de abril de 1926 en el Teatro alla Scala de Milán. Giacomo Puccini había trabajado incansablemente hasta su muerte repentina debida a complicaciones de su cáncer de garganta. Aunque no pudo terminar su última obra maestra, Turandot sigue brillando con las fantásticas melodías del maestro y su agudo sentido de la orquestación, como podrán comprobar los asistentes a esta ópera en Praga.
Tras el inesperado fallecimiento de Puccini, su alumno Franco Alfano se encargó de completar el tercer acto a partir de los bocetos del fallecido compositor. Mientras que el estreno incluyó el conmovedor homenaje de Toscanini al maestro, las representaciones posteriores contaron con el final de Alfano. Turandot se convirtió rápidamente en un estándar en el catálogo operístico y en una de las obras fundamentales de Puccini.
Con libreto en italiano de Giuseppe Adami y Renato Simoni basado en la obra de Carlo Gozzi, Turandot cuenta la historia de una bella pero cruel princesa china del mismo nombre. Ésta se divierte poniendo a prueba a sus pretendientes: ¡responder correctamente a sus tres acertijos o morir! Finalmente encuentra a su pareja en el príncipe Calaf, quien se ve sacudido por su frialdad y al mismo tiempo cautivado por su radiante belleza.
A pesar de las súplicas de sus compañeros Timur y Liú, el Príncipe acepta el desafío de Turandot y responde a sus acertijos. La princesa, consternada, incumple su promesa, pero Calaf le hace una contraoferta: si al amanecer ella ha podido averiguar su verdadero nombre, puede matarlo como a los demás. A medida que la noche avanza a través de varios episodios dramáticos, el corazón helado de Turandot finalmente se va derritiendo y ambos jóvenes terminan juntos.